La Torre de Paterna.
El símbolo de la ciudad. Una atalaya árabe de 19,5 metros que formaba parte del sistema defensivo de la huerta norte de Valencia y que hoy corona el casco histórico.
La Torre de Paterna es el símbolo indiscutible de la ciudad: aparece en el escudo y en la bandera oficial. Se levanta en época árabe como pieza del sistema defensivo de la huerta norte de Valencia y ha llegado a nuestros días tras la restauración de 1967.
Una atalaya en el sistema defensivo de Valencia
Aunque no se puede fijar con exactitud su fecha de construcción, se acepta de manera generalizada que la Torre se levanta en época árabe como parte del sistema defensivo de la villa. Su emplazamiento privilegiado le daba una visibilidad excelente sobre el entorno y la integraba en un cinturón de atalayas —junto a las torres de Bofilla, Espioca y otras de la comarca— que permitía vigilar los caminos y avisar por señales a la ciudad de Valencia ante cualquier acometida cristiana.
Cómo está construida
La Torre tiene forma ligeramente troncocónica y una única puerta de entrada a la que se accede por un tramo de escalera exterior. Sus dimensiones habla por sí solas: 19,5 metros de altura, 12,70 m de diámetro en la base y 9,60 m en el coronamiento. Los muros, con un espesor de entre 2,50 y 3,30 metros, están construidos en hormigón calicostrado con sucesivas verdugadas horizontales de ladrillo intercaladas como refuerzo.
El interior organiza un recio baluarte de tres plantas más terraza superior. La planta baja funcionaba como cisterna o aljibe, sin acceso al exterior. La siguiente es de planta cuadrada y sobre ella se sitúa la puerta de acceso. El último piso es octogonal, cubierto con bóveda y muros de ladrillo, y se remata en una plataforma con cuerpo almenado desde la que se divisa una panorámica extraordinaria. Se llega a ella por una escalera embebida en el muro, con escalones de ladrillo a testa.
La barandilla exterior es reciente: se incorporó con las últimas obras de restauración. Es de hierro forjado y fue realizada a mano por Ernesto Simó, reconocido artesano de Paterna.
Restauración y protección
El paso de los siglos y los avatares históricos habían provocado un lento deterioro de la construcción. Fue restaurada en 1967 y en 1971 declarada Monumento histórico artístico de interés local, en reconocimiento de su condición de símbolo y seña de identidad de la villa. Esa importancia patrimonial explica por qué la Torre aparece tanto en el escudo como en la bandera oficial de Paterna.
El área que rodea la Torre —con las cuevas frenteadas de las calles de San Joaquín y Presbítero Miguel Pérez— quedó también protegida en la misma declaración de 1971 y hoy forma parte del Parque Urbano de la Torre y el Palau.
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Dos mil años de la villa: prehistoria, Al-Ándalus, Jaume I, cerámica y siglo XX.
