Los Molinos de Paterna.
Del molí medieval de la Vila a la fábrica harinera del Batán. Un recorrido por la potencia molinera que hizo de Paterna la primera productora de harina de la provincia de Valencia.
A mediados del siglo XIX, Paterna era la primera productora de harina de la provincia de Valencia. Los molinos hidráulicos alimentados por la Real Acequia de Moncada convirtieron a la villa en una potencia molinera con hasta 18 instalaciones registradas.
La Real Acequia de Moncada como motor
Desde el siglo XIII existía una normativa muy precisa para regular las aguas de la Real Acequia de Moncada y los derechos y obligaciones de los agricultores de los pueblos por los que pasaba. Esas normas se aplicaban también a los molineros: caudal, tandas de agua, mantenimiento.
El término municipal de Paterna quedaba favorecido por un terreno inclinado y por el importante caudal de las acequias, lo que evitaba la necesidad de grandes saltos y facilitaba la instalación de molinos.
Del origen medieval al despegue del XIX
El origen de los molinos paterneros hay que situarlo en la Edad Media, aunque la mayor parte se construyen en el siglo XIX. Hasta principios del ochocientos solo existían unos pocos: el Molí de la Vila, el Molí Nou, el de Ferrando y el del Batán. Sus usos variaron según la época: sobre todo harineros, pero también arroceros, textiles e incluso papeleros. Disponían de una estructura sencilla de rueda horizontal y en algunos casos varias muelas.
El apogeo: hasta 18 molinos activos
Con la revolución liberal del XIX, la desaparición del control gremial convierte a Paterna en una potencia molinera —tanto por el número de molinos como por las muelas de cada uno— llegándose a contabilizar hasta 18 molinos, aunque en algunos casos con propiedad fraccionada. Eran tiempos en los que la gente llevaba su propio trigo a moler y pagaba con una parte de la molienda.
Paterna alcanzó a mediados del XIX el mayor nivel de producción de harinas de toda la provincia de Valencia. Los molinos activos en esa etapa (y en la primera mitad del XX) incluyen:
- Molí del Testar
- Molí de la Escaleta
- Molí de la Vila
- Molí de Ferrando
- Molí de la Tandera
- Molí de Cardona
- Molí del Batán
- Molí de la Peña
Todos ellos alimentados por la Acequia de Moncada.
Electrificación y declive
Progresivamente los molinos incorporan la energía eléctrica, sustituyendo la fuerza hidráulica. También cambian los usos: los que sobreviven se transforman en fábricas harineras —Martinet, Cardona, Batán—. Los demás fueron desapareciendo.
La creciente urbanización de la huerta, el abandono de la agricultura tradicional y la industrialización acabaron por desbaratar el sistema. Los edificios que aún permanecen son testigos —altivos, grandiosos— de la actividad manufacturera que dio empleo a la villa durante siglos y del papel que la ingeniería hidráulica jugó en el desarrollo de Paterna.
Sigue explorando.
El baluarte árabe que forma con el Palau el conjunto patrimonial más visible del casco histórico.
